viernes, 18 de julio de 2008

Discurso del Vice Presidente Julio Cobos


El país nos está mirando. Hay gente en las plazas y en las calles, esperando una respuesta. Una respuesta que no debe traducirse en una victoria o en una derrota. Para que se preserva la institucionalidad, la paz social y el consenso. Obviamente el consenso no está presente.
Está el país partido, esta es la verdad. Están todos, nuestros hijos. Están todos preocupados. A mí me han tocado momentos difíciles en la vida. Cuando tenía 23 años se le ocurrió a dos presidentes de facto llevar al país casi a una guerra por el conflicto en el Beagle. Estaba en la universidad y me vi envuelto casi en ese conflicto. Podía haber sido catastrófico para argentina y para Chile. No podía entender por qué estaba ahí. Después sucedieron muchas cosas en mi vida. Eso me marcó a fuego. La historia me hizo gobernar una provincia importante, Mendoza.
Hoy debe ser el día más difícil de mi vida, junto con aquellos momentos que viví en la juventud. No sé por qué el destino me pone en esta situación. Obviamente para un hombre de carne y hueso, con sentimientos y emociones como todos ustedes, hace que uno se genere contradicciones. Es así. No es la situación que se vivió en el 2001, donde la gente pedía que el Gobierno se fuera porque no había cumplido las expectativas. Por eso cuando asumió el Presidente de ese entonces después de una transición traumática, todos comenzamos a recuperar la esperanza y todos apostamos a consolidar el crecimiento, a consolidar el esfuerzo, el sacrificio. Así poco a poco comenzamos a recuperar un gran país, el que tenemos, el que fue fruto del trabajo de muchos inmigrantes, mis abuelos. Mi abuelo cosechaba. Salía con la casilla y demoraba 15 días para volver, porque trabajaba en el campo. Otros, empleados del ferrocarril. Todos supieron construir metas colectivas. Diferentes razas, religiones, son las ventajas que tiene nuestro país, que no tiene ningún otro. Que no haya diferencias raciales y religiosas.
Parece que nos cuesta ponernos de acuerdo. Nos cuesta entenderlo. Por eso cuando veíamos que este país crecía, este país se alejaba de cualquier riesgo como el que vivimos en el 2001, un grupo de hombres y mujeres, a lo mejor de distintos partidos, creímos en esto que llamamos la Concertación. A algunos nos costó y mucho, la expulsión de un partido en el cual milité. Pero lo hicimos convencidos que teníamos que aportar entre todos. A sortear las diferencias. Había crisis en los partidos políticos. Habían perdido esa representatividad. Hay hombres del oficialismo que están pensando distinto. Hay hombres de la oposición que también piensan distinto. Estoy seguro que lo que está esperando la ciudadanía, el campo, el gobierno, la gente, nuestros hijos, todos es de aquí salga una solución consensuada. Una solución en la cual esta excepcionalidad que me da la Constitución tenga que el vicepresidente de la nación tenga que traer la solución que no todos están esperando. Y créanme que está en mí el mejor de los anhelos como para que el gobierno que encabeza la Presidenta de los argentinos sea el mejor de todos, pero ella delegó en el Congreso la solución de este conflicto. Se avanzó bastante en la Cámara de Diputados y se llega hoy aquí para que de alguna manera hayan realizado su aporte, definan quienes representan a las provincias argentinas.
En esta circunstancia y en estos días que hemos vivido, yo puse ahí como ejemplo algunas cosas que se lograron con el consenso, con los acuerdos. Por eso fue la idea mía de convocar a los gobernadores. Así avanzamos en leyes importante que permitieron resolver temas importantes. Yo se que formo parte de este Gobierno. Que vengo de otro sector, de otro espacio político. Que por ahí me permite disentir de algunas cosas. Esto es pluralidad. Actuar en base a mis convicciones. Por eso he hecho todo lo posible, a veces anticipadamente y con críticas, lo entiendo. Pero sabía que este tema debía llegar lo más consensuado posible. Obviamente no llegó así, da cuenta de ello este resultado.
La ciudadanía no está esperando que desempate el presidente del Senado. Lo que está esperando, a mi humilde entender, es que de acá salga algo consensuado. Y yo sé que está en el ánimo de todos ustedes aportar a este consenso. Ha habido varios proyectos. Y ninguno termina de convencer porque no se ha podido unificar en las comisiones, a pesar de haber recibido a distintos actores. Yo sé que uno tiene una responsabilidad institucional en estos momentos. Sé que tengo que, con mi palabra o con decisión de ustedes, tengo que aportar para fortalecer a un gobierno, para encontrar una solución y dar tranquilidad a todos los argentinos que quieren vivir en paz. Porque sabemos que las cosas están bien. Y que este tema ha generado esta división resulta inexplicable, inentendible, como a muchos argentinos.
Yo les quiero hacer un pedido. Quiero que evalúen la posibilidad de un cuarto intermedio para encontrar una solución que espera la ciudadanía sin mezquindades de ningún sector, porque el país está mirándonos. En el sector del oficialismo ha habido mucha gente que ha pensado distinto. No por ellos tiene que ser un impedimento para entendernos. Los representantes de las provincias están divididos. Yo les pido al bloque del oficialismo que evalúe esta posibilidad. Y a los sectores de la oposición la responsabilidad que hoy nos demanda la historia, las circunstancias. El país nos está pidiendo que nos pongamos de acuerdo. Y quizás necesitamos más tiempo para alcanzar el consenso. Que dé la respuesta que el pueblo argentino está esperando. Se lo pido en nombre de muchos argentinos que, creo, están esperando el mayor acuerdo posible para terminar este conflicto y para mirar hacia adelante.
Yo tengo que acompañar por la institucionalidad, por el riesgo que esto implica. Mi corazón dice otra cosa y no creo que esto sea el motivo para poner en riesgo el país, la gobernabilidad, la paz social. Quiero seguir siendo el vicepresidente de todos los argentinos, el compañero de fórmula hasta 2011 con la actual presidenta de los argentinos. Vuelvo a decir que es uno de los momentos más difíciles de mi vida. No percibo ningún interés. Estoy expresando lo que mis convicciones, sentimientos empujan a la decisión. Yo creo que la presidenta de los argentinos me va a entender. No creo que no sirva una ley que no es solución a este conflicto. La historia me juzgará no sé cómo. Pero espero que esto se entienda. Soy un hombre de familia como todos ustedes, con una responsabilidad en este caso. No puedo acompañar. Y esto no significa que estoy traicionando a nadie. Estoy actuando en forma a mis convicciones.
Yo le pido a la presidenta de los argentinos que tiene la oportunidad de enviar un nuevo proyecto que contemple todos lo que se ha dicho, todos los aportes que se han brindado, gente afuera y aquí mismo. Que la historia me juzgue. Pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo.

Nota

“Lo importante, amigos y amigas, es comprobar que distintos argentinos, con distintas historias, con distintas identidades, son capaces de unirse tras un proyecto común y caminar juntos. De los que, tal vez, no hayan entendido lo que le habíamos dicho a la gente, allá por octubre, bueno, alguna vez entenderán porque algunos tardan más en entender las cosas. Esperémoslos que a lo mejor algún día se dan cuenta”.
El que antecede es un párrafo del discurso de la Presidenta de la Nación en momentos de la inauguración de las obras en el aeropuerto de Chaco en el día de ayer.
Cuanta razón tiene, los opositores de derecha, de centro e izquierda, más algunos peronistas se unieron para rechazar unánimemente la resolución 125, que durante cuatro meses nos tuvo a todos los argentinos en vilo. Y lo de “entender”, también le cae como anillo al dedo a ella y a su séquito, que deberían entender que gobernar un país no es lo mismo que mandar en una estancia y que aunque se tenga razón, ésta no se impone por medio de la prepotencia y la diatriba sino mediante el consenso constructivo y tomando en cuenta lo que el que piensa distinto tiene para decir. Hoy la mayoría de los ciudadanos de a pie, también como ella dice, esperamos que algún día se den cuenta, que nosotros queremos una democracia plena, con división de poderes, con un Congreso que actúe en libertad, sin condicionamientos políticos partidarios, pensando solo en que son nuestros representantes y que no queremos más a nuestro Presidente/a vituperando y maltratando desde el atril a todo aquél que no piense como el/ella.
El ser elegido para Presidente/a es el cargo más alto que la ciudadanía le otorga a una persona y éste/a no debería ensuciar tan preciada envestidura peleándose en público y rebajándose a la diatriba y a la ofensa de quienes se oponen a sus decisiones. La paz y la concordia no se logran si nuestros más altos funcionarios se prenden en peleas y disputas que no conducen a nada positivo. El gobernante tiene la obligación de actuar en positivo y nunca su posición debe ser de confrontación o de derrota, aunque sí es de grandes reconocer un error.
Por eso es que luego de la anulación en el Congreso de la Nación de la resolución 125, es de esperar que nuestra Presidenta no tome esto como una derrota personal o que todos los que estábamos en contra de esa resolución, también lo estamos de todos sus actos de gobierno. Hay cosas que todos compartimos y otras que no, pero a excepción de un minúsculo sector, todos queremos que le vaya bien y que termine su mandato dejándonos un país mejor, con más democracia, más participación, más control en los actos de gobierno y sobre todo con mayor equidad y paz.
Eduardo Montarcé

martes, 15 de julio de 2008

Ni con unos ni con otros

Este martes, cuando gran cantidad de personas se concentrarán en la Capital Federal, movilizados unos por el PJ y el gobierno, y otros por las agrupaciones rurales más los partidos políticos disidentes y otras agrupaciones sociales y sindicales, nosotros permaneceremos en nuestras tareas cotidianas y veremos el desarrollo de los acontecimientos desde los canales de televisión.
Como muchos otros compañeros creemos que la democracia no está en peligro como opinan los seguidores del gobierno, en todo caso lo que se discute es una forma de hacer política. No creemos que los más de cien diputados que votaron en contra de la resolución 125, los más de 500 intendentes que se manifestaron de la misma forma, los gobernadores y tantos otros sean golpistas, antidemocráticos y destituyentes. El manifestarse en contra de un acto de gobierno o de una ley es tan legítimo como el que está a favor.
Los que pregonamos una política distinta, algo nuevo, participativo, horizontal, abierto y democrático, no podemos ni deberíamos marchar junto a los Fernandez, D’Elia, Depetri, Moreno, Jaime, Devido, Kunkel, Moyano y tantos otros que de democráticos no tienen nada. Hablan de la distribución de la riqueza ¿Cuál? ¿La de la construcción de las casas del Plan Federal, que se lanzan en vísperas de una elección y que como pasa aquí en Mar del Plata aún no se han construido ni entregado ni un 5%? ¿O la de los hospitales, que no tienen personal, les falta insumos y cada día son menos las camas a disposición de los enfermos? Debe ser la distribución previsional donde se jubiló a muchas personas que no tenían aportes y se aumentaron los haberes, pero que mientras el ANSES presta dinero para pagar deudas, los jubilados en su gran mayoría cobran menos de mil pesos.
Sería necio no reconocer que el gobierno actual ha realizado una tarea importante en los derechos humanos del pasado, la designación de una Corte Suprema independiente, la desocupación esta en niveles casi normales, se desembarazó del cepo del FMI. Pero mientras tanto se sigue gobernando con súper-poderes y se apoyan en una ley del proceso militar para fijar los impuestos aduaneros.
La otra concentración, la de los ruralistas. Aunque compartimos el reclamo de los pequeños y medianos productores, porque tal cual está la ley no los beneficia, porque sabemos lo que es reclamarle al Estado una retribución y además porque no estamos de acuerdo con los Art. 1º y 2º. Pero no podemos ni debemos concentrarnos con Cecilia Pando, Luís Barrionuevo, Macri, Carrió y lo más granado de la derecha tradicional, que cuando ellos gobernaron ya sabemos cómo nos fue.
Sin lugar a dudas estamos totalmente en contra de los escarches sufridos por algunos diputados e intendentes, lo que debería ser castigado con todo el rigor de la ley. No es democrático ni tolerante este tipo de manifestaciones. Así mismo no podemos aceptar como positivos los discursos oficialistas donde se trata a los disidentes de golpistas, destituyentes o antidemocráticos. Desde la más alta envestidura al hacer una aseveración semejante, debería presentar la denuncia ante la justicia penal correspondiente, de lo contrario mantenerse en silencio en estos temas.
Nosotros creemos que debemos seguir pensando que una Argentina distinta es posible y que somos muchos los ciudadanos que queremos un cambio en la forma de hacer política, con transparencia, participación, solidaridad y equidad. Creemos en los líderes elegidos por el consenso de los militantes y no en los iluminados de turno, que cuando se les termina la iluminación nos estrellan, como ha sucedido hasta ahora. Las decisiones, tanto a nivel gubernamental, como político partidario deben ser tomadas en consensos amplios, profundos y no solo por un grupo o sector que siguen un alineamiento rayano en la obsecuencia.

viernes, 11 de julio de 2008

Enfermos

Muchos de nuestros políticos están enfermos de odio y resentimiento, se puede comprobar esto cuando oímos o leemos sus discursos en la Cámara de Diputados y en los reportajes periodísticos que les realizan.
Cuando se discute sobre un tema pierden tiempo hablando sobre lo que hizo o dejó de hacer el otro, sin abocarse a la discusión puntual que los ha reunido, ya sea en el ámbito de la Cámara o en un estudio televisivo. Se demonizan, se descalifican. Esta obsesión por recordar el pasado y remover viejas reyertas y antinomias, no ayuda en absoluto y tiende a profundizar los desencuentros entre una población ávida de paz y concordia.
El abrazo de Eduardo Buzzi con Agustín Rossi, en lugar de ser aplaudido como un ejemplo de civismo y convivencia, se lo critica. No piensan igual, defiende intereses distintos, o talvez los mismos con posiciones o visiones distintas, pero no por eso tienen que repudiarse y ser enemigos.
Debemos aprender y curarnos de una vez por todas la enfermedad del odio y del resentimiento, mirar al presente y el futuro con esperanza de unión como pueblo civilizado. Cada uno desde su lugar, sin renegar de sus pertenencias ideológicas o partidarias, pero considerando siempre que en la diversidad se pueden lograr los consensos y que quien no piensa como nosotros no es nuestro enemigo.
Alguien escribió que con la Sociedad Rural no se puede consensuar. Error. No se podía consensuar cuando había un poder militar que apoyaba los reclamos de ese sector, pero hoy eso no existe y dicha Sociedad no tiene otro camino que avenirse al consenso o quedar aislada y relegada. La política deberá poner las reglas para no permitirle a éste ni a ningún otro sector tener el control económico, que tanto nos perjudicó y nos siguen perjudicando.
La sociedad en general no quiere más estar dividida, ¿quien no cuenta entre sus amistades con personas que no piensan igual políticamente? Hablamos, discutimos, pero tratamos siempre de unirnos en una idea común para lograr una mejora en nuestro barrio o para la sociedad de fomento a la que pertenecemos. No hablamos de política sectorial, ni le preguntamos a nuestro vecino donde estaba en los 70 o en los 90, cuando tenemos que arreglar un desagüe, una vereda o una calle.
Nuestros políticos (representantes) deberían saber que a nadie le interesa lo que hicieron en el pasado, pero sí lo que harán en el futuro y cómo lograrán mejorar el estándar de vida de la población.
Este comentario no implica que debamos olvidar las atrocidades cometidas por los golpistas del siglo pasado, estos deben ser repudiados y castigados con todo el peso de la ley, para que nunca más a nadie se le cruce por la cabeza la posibilidad de solucionar sus problemas con un golpe de estado.

Eduardo Montarcé

viernes, 4 de julio de 2008

¡Que Pobreza!

¡Que pobreza!
Que pobreza política e intelectual de los bloques opositores al gobierno.. En estos días hemos podido ver los debates realizados en el Congreso, que más que un debate parecía un parloteo entre sordos, cada quién hablaba de lo suyo con clara intención de posicionamiento político partidario, queriendo congraciarse en general con las “cacerolas”, en lugar de pensar en conjunto como solucionar el real problema que llevó a más de 100 días de conflicto. Éste, como se sabe, fue originado por una pésima resolución del Ministerio de Economía donde se gravaba las exportaciones de granos sin ningún tipo de discriminación entre los pequeños, medianos y grandes productores.
La oposición en lugar de aferrarse a la resolución 125 y redactar un proyecto alternativo que se pudiera consensuar con el bloque oficialista, se fueron por las ramas hablaron de todo, cosas que son importantes pero que no son el meollo de la cuestión, para por fin presentar un proyecto de anulación o suspensión por 150 días de dicha resolución a sabiendas que no será aceptada por el bloque mayoritario. Esta actitud es más o menos como decir “no sabemos qué hacer y optamos por lo más fácil, y quedamos bien con los ruralistas”. Esta posición si somos benévolos podemos tildarla de demagógica.
El único bloque opositor, que a mi juicio, actuó con cierta inteligencia fue el del “SI” (el ARI disidente) que optó por esperar las modificaciones que propusiera el bloque oficialista y mayoritario para adherir a éste o proponer alguna enmienda que considere oportuno.
Cuando como en este caso, se ve a un bloque mayoritario con propuestas distintas, que debaten entre ellos para modificar un proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo y sabiendo que sin lugar a dudas éste será modificado, lo más inteligente es esperar el resultado de estos debates internos y luego cuando se presente el proyecto con las modificaciones, estudiarlo y adherir o presentar las disidencias para el debate.
Esta claro que la resolución 125 que fue la que produjo el desastre no puede salir sin modificaciones, pero también debe quedar claro que es muy difícil que lo que se sancione conforme en un 100% a todos, siempre y más cuando se trata de tributos, hay alguien que pierde algo.
Los que creemos que la protesta era justa, hoy no podemos tolerar que se diga que si no sale una ley como quieren los ruralistas vuelven al paro y a cortar rutas. En un estado de derecho y democrático las leyes aprobadas por el Poder Legislativo y promulgadas por el Poder Ejecutivo, deben ser acatadas, siempre que sean constitucionales. Y de no ser así, hay un Poder Judicial a quien se puede recurrir para dirimir el tema. Nunca es cortando una ruta o calle, como se logran las reivindicaciones. La intolerancia y la prepotencia, venga de donde venga, es mala y termina perjudicando a toda la población ajena a un conflicto que debe ser sectorial.
Luego de solucionada la controversia sobre la retenciones y con mucho más tiempo y tranquilidad, entonces sí se podrán tratar otros temas que atañen al sector rural. Ley de arrendamientos, apoyo a los pequeños emprendimientos familiares, ley que regule la tenencia y compra de tierras, economías regionales, etc.
Y esperemos que la oposición comprenda que no es buscando réditos políticos y estando siempre en contra de todo como se solucionan los problemas del País, y que el sector oficialista aprenda de una vez por todas que el voto de la gente no es un voto en blanco para hacer lo que quieran, sino que tienen que prestar oídos a las protestas o pedidos sectoriales para consensuar las soluciones de cada problema.
Nadie es dueño de la verdad y en cada tema en que hay muchas posturas distintas, todos tienen algo de ella y se debe tratar de conciliarlas para lograr un mínimo consenso que satisfaga a la gran mayoría.

Eduardo Montrcé.

domingo, 29 de junio de 2008

TREN PARA TODOS


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domingo, 8 de junio de 2008

¿Donde está Martín?

La plata 05/06/2008 amigos/compañeros: en el día de ayer estuvieron presenten compañeros que están armando a nivel provincial el " Encuentro por la Democracia y la Equidad" en la CIUDAD DE LA PLATA no tengo detalle de los nombres pero seguramente serán los de siempre, los compañeros Dani Ravetino y Grana o los que sean, por supuesto me entere por otras vías y no por el e.d.e. y se juntaron a charlar si no tengo mal la data con Willy Guerin y otros compañeros que Willy presentaba como locales platenses. paso a comentar lo que sentí, hace ya varios meses tuve una conversasión telefónica con alguien de asesores de presidencia (Beto) del municipio de Morón, invitándome a una reunión de la mesa de provincia a la cual era miembro y en esa charla le manifesté al compañero que no me sentía en lo mas mínimo contenido y que Martin Sabatella había concurrido a la ciudad en varias oportunidades y no me lo habían comunicado por lo que me cayó bastante mal. Hasta ahí no entramos en el tema político que paso a detallar a continuación, yo en la mesa provincial era de los mas críticos al gobierno del partido Justicialista por lo tanto ahora entiendo que no ayudaba a hacer equilibrio entre " yo en Morón voto a Cristina ' y la ética y la moral. ¿Sera por eso que no fui invitado a debatir ideas y solo hay que acatar la estrategia del municipio de Morón? Aclaro que ojala puedan plasmar una opción electoral para el 2009 de centro izquierda sin ser colectora "K" por supuesto, mientras tanto en la cuidad de La Plata trataremos de armar una propuesta mas horizontal para que todos opinen y entre todos/as podamos armar una alternativa sin referencias que nos desdibujan la realidad. Bueno ya que estamos paso a compartir con uds. la editorial de la población que sacamos en la ciudad de La Plata para el mes de junio de la revista el GRANpez.Un abrazo a todos y todas, pali.
Editorial / Pablo Orbaiceta

Oh.. Juremos con Gloria Morir!

La noche del sábado 31 de Mayo La Negra Sosa repetía oh.. Juremos con gloria vivir, vivir es mas difícil que morir, nos comentaba a toda la sala llena del teatro argentino.
Todo parece ser como dice la Negra nomas , mientras nos duele ver colas eternas para cargar combustible, mientras los precios de la comida sigue aumentando, mientras nos duele ver a las PYMEs del campo en lucha por ganar un pesito mas, que espero lo sepan repartir con los peones y trabajadores del campo, mientras nos duele ver una sala de terapia intensiva del hospital de niños, sin personal para una atención correcta ,de esos recién nacidos que ya de entrada, se encuentran con un derecho a la salud, que se les niega, desde un estado ineficiente que los asesina.
Mientras tenemos que defender la democracia, de los que quieren derrocar al gobierno, aparece la insensatez como lo es por ejemplo, el tren bala.
Todavía falta mucha sangre derramada, por La Desnutrición, por Julio López, por el Maestro Fuentealba, por la Argentina que mata a sus hijos.

Oh.. Juremos con Gloria Morir, o que Dios y la Patria nos lo demanden.
Pablo Orbaiceta
Técnico Superior en Artes Gràficas
cel: (0221) 154639042
nextel: 556*4848